Con el auge del trabajo híbrido, la seguridad de las empresas ya no se limita a un edificio de oficinas. Cada hogar se ha convertido en una extensión de la red corporativa, multiplicando los puntos vulnerables. Además, los ciberdelincuentes están empezando a utilizar la IA para sofisticar sus ataques, creando deepfakes para engañar o generando código malicioso más difícil de detectar.
La respuesta tecnológica se centra en la adopción del modelo de “Zero Trust” (Confianza Cero), donde la identidad y el acceso se verifican continuamente, y en el uso de la propia IA para analizar patrones de tráfico y detectar anomalías en tiempo real. La ciberseguridad ya no es opcional, es el cimiento de la continuidad de cualquier negocio en el entorno digital actual.
